La lipotransferencia, o cómo rejuvenecer gracias a tu tejido graso

Quién no se ha mirado al espejo alguna vez pensando “quitaría de aquí”, “me pondría un poco aquí”, “eso de ahí, fuera”… Esta escena, que parece una ilusión, ya es posible con lo más nuevo en tratamientos médico estéticos. Hablamos de la lipotransferencia, o, lo que es lo mismo, transferir tu propio tejido graso a la zona donde necesitas aumentar de volumen.

Uno de los síntomas del paso del tiempo es precisamente la pérdida de dicho volumen, tanto en el rostro -por ejemplo, los pómulos, la zona de las sienes, etc.- como en el cuerpo: glúteos, pechos… Hasta ahora, la medicina estética ha ido echando mano de sustancias de relleno, cada vez más inocuas, es verdad, y biocompatibles. Pero nada comparable a este nuevo método, que supone un antes y un después en los tratamientos de rejuvenecimiento.

Porque no hay nada más compatible contigo que tu propio tejido, la lipotransferencia utiliza tus células grasas (grasa autóloga) para conseguir el resultado esperado: reponer el volumen perdido.

El sistema tiene además otras virtudes como tratamiento de rejuvenecimiento: las células transferidas envían señales al tejido circundante y lo estimulan en su funcionamiento; como, por ejemplo, favoreciendo la generación de colágeno. El resultado son unos contornos de nuestro rostro o silueta como los que teníamos años atrás, y una piel revitalizada, más tersa y de aspecto saludable.

Otra de sus virtudes, que se deduce de lo comentado hasta ahora, es su seguridad, al no crear rechazos. En este aspecto, no está de más señalar la importancia del/la profesional médico/a que lo aplica. En Gaia pro Aging contamos con la experiencia de la dra. Ponga, que no solo vela para que todo el proceso se realice con absolutas garantías a ese nivel, sino que, sobre todo en los tratamientos de rejuvenecimiento facial, también está en su mano controlar que la reposición del volumen no entre en contradicción con los rasgos originales del paciente.

En este tipo de tratamientos, gracias a su gran sentido estético, la dra. Ponga puede responder al compromiso de respetar la personalidad del paciente y bajo ningún concepto deformar los volúmenes hacia medidas que no son propias de esa persona. Porque todos queremos un aspecto joven, claro está, pero sin dejar de ser nosotros mismos.

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