Bótox, un clásico de la medicina estética, vuelve por Navidad

En realidad, no se ha ido en todo el año, pero en estas fiestas que se acercan todos queremos mostrar nuestra mejor cara, y el tratamiento con bótox es una de las soluciones más populares y demandadas, ya que al evitar que se formen las arrugas de expresión, el rostro se muestra más relajado y juvenil.

El bótox apareció en medicina en especialidades como la oftalmología, pero pronto se advirtió su capacidad para borrar las líneas de expresión. El salto a la medicina estética fue fulgurante y a finales de los 90 su éxito en este campo era tal que hasta se agotó en algunas ocasiones.

Toxina botulínica, una neurotoxina domesticada

Ciertamente la toxina botulínia es una sustancia que puede provocar daños en la salud, pero después de tantos años utilizada en medicina, actualmente es una opción cien por cien segura. Se conocen perfectamente las microdosis adecuadas para efectuar la acción deseada sobre la función muscular y no comporta ningún riesgo.

Concretamente, el bótox –nombre comercial de la toxina botulínica- evita que llegue a las células musculares la señal de las células nerviosas que ordenan al músculo que se contraiga. De este modo, al no haber movimiento muscular, la piel de la zona no se frunce y las arrugas no se marcan.

El bótox solo tiene efecto durante un tiempo determinado. Si se va siguiendo un plan de mantenimiento, acudiendo a una sesión para reponer una pequeña cantidad cuando tu médico-estético te lo indique, la arruga deja de existir y en la piel desaparecen incluso las líneas que años atrás ya se habían marcado.

Olvídate de las arrugas de expresión… sin perder tu expresividad

El bótox es invencible en el tratamiento de las arrugas de expresión, aquellas que suelen aparecer a temprana edad y que son producto de nuestros gestos. Sonreír, fruncir el ceño, gritar, entrecerrar los ojos… La gesticulación es el origen de estas arrugas, pero al mismo tiempo nuestros gestos son la expresión de nuestras emociones y de nuestra personalidad. ¿Vamos a renunciar a ellas? Con bótox no hay tal dilema, tú puedes decir “No” a las arrugas proclamando “Sí” a tu expresividad.

Y, aunque estemos cansados de ver en los medios de comunicación caras de famosos inexpresivas o deformadas, como de susto o de velocidad, caras desfiguradas nada agradables de contemplar, hay que recordar que no se deben a la aplicación de bótox, sino a una MALA aplicación de bótox.

Y aquí es donde queremos concluir con un consejo clave: antes de fiestas, prueba una sesión de bótox, pero ponte en manos de un/a profesional que aúne técnica con gusto estético, que domine la sustancia y la anatomía de tu cara, que tenga la maestría de poner la aguja en el punto justo, como un escultor, para lograr que tu personalidad siga intacta en tu expresión y de lo único que no quede rastro sea de tus arrugas. Con una profesional como la dra. M. Ponga, en las reuniones familiares te van a decir más de una vez: “¡Qué bien estás! ¡Cada día más joven!”

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